El jefe de la Oficina de la Gobernadora explicó que ahora la promoción de los destinos del estado se hará con los recursos que se generen con el incremento al Impuesto al Hospedaje, que serán manejados por un fideicomiso en el que participará el sector hotelero y el gobierno.

“Unidos vamos a decidir hacia dónde vamos, dijo en diálogo con Grupo Pirámide sobre el nuevo pacto con el sector hotelero para generar “prosperidad compartida” y comentó los efectos del Tren Maya.

Por Luciano Núñez

Cancún, Quintana Roo. El nuevo gobierno que encabeza Mara Lezama decidió elevar los impuestos para generar bienestar compartido. El Impuesto sobre la nómina pasó de 3 a 4 por ciento y el del Hospedaje del 3 al 5 por ciento. Esta política generó rechazo por parte del sector hotelero, argumentando que el estado perdería competitividad frente  a otros destinos. Sin embargo, bajo la lógica de que el estado necesita generar mayor derrama en seguridad, salud e infraestructura, el gobierno inició una serie de diálogos que llegaron a buen puerto.

El jefe de la Oficina de la Gobernadora, Artemio Santos, dialogó con Grupo Pirámide para detallar los alcances de este nuevo pacto, en el que desaparecen del presupuesto de Egresos los más de 474 millones de pesos del Consejo de Promoción Turística y, en cambio, será utilizado el 20 por ciento del incremento al Impuesto al Hospedaje para la promoción de los destinos del estado, en una nueva dinámica que dará “tiros de precisión”, precisó Santos.

“Deuda social muy marcada con diferentes sectores”

—¿Cuál fue el acuerdo al que llegaron con el sector hotelero y la iniciativa privada?

—Este acuerdo está relacionado con la aplicación de incrementos en dos impuestos: el impuesto al hospedaje que está del 3% y, a partir del 1 de abril quedará en 5%; y el Impuesto sobre Nómina que, a partir de enero será del 4% en lugar del 3% que es actualmente. Lo interesante y lo que estuvimos platicando en un sinnúmero de reuniones con los sectores hoteleros como empresariales, es que todo esto proviene de una necesidad en cuanto a la falta de recursos y también la problemática de las deudas que se tienen a corto plazo; pero también con una deuda social muy marcada con diferentes sectores, tanto el sector salud, como el de programas sociales y también en el tema de seguridad pública. Desgraciadamente son decisiones difíciles en donde la gobernadora acepta este costo político que puede representar el poner impuestos y sabemos que el sector empresarial, aunque el impuesto al hospedaje es un impuesto que en realidad paga el turista, de alguna forma el argumento válido de los hoteleros tiene un impacto en la competitividad de hacer al destino un poco más…

—Se hablaba de crear un fideicomiso para recabar recursos para reinvertir en infraestructura

—Hay cuatro fideicomisos que se crean con estos dos recursos provenientes de los dos impuestos. El primer fideicomiso por importancia en cuanto a monto, es el de promoción turística, en donde va a la par con el Consejo de Promoción Turística, pero el fideicomiso maneja el recurso, lo etiqueta y lo baja al Consejo. Y ese recurso equivale al 50% del incremento del 2%, el 50% es un punto porcentual que va a la promoción turística, o dicho de otra forma, el 20% del 5%. Ese va etiquetado exclusivamente para la promoción turística.

—¿A cuánto ascendería la proyección?

—Si lo ponemos en números actuales, el impuesto como está en porcentaje depende de las tarifas hoteleras, depende de la ocupación, entonces estimamos que esté entre 650 y 700 MDP al día de hoy, pero eso depende de los factores que te mencioné. A finales de 2023 si nos sigue yendo bien, pues se tendría un incremento considerable.

—El monto otorgado al Consejo de Promoción Turística, ese se redujo, pasó de 600 a 448 y fracción… ¿es correcto?

—No. Ya no tiene un presupuesto sobre la ley de egresos la promoción turística, ahora el presupuesto del Consejo de Promoción Turística para promoción, no para gasto corriente, sino para promoción, está con base en la etiqueta del 20% del impuesto al hospedaje que va a ser manejado por el fideicomiso.

Deuda de mil millones de pesos

—Entonces, ¿los 474 MDP ya no se ejercerían?

—Ya no existe, esto ya lo sustituye y le da esa exclusividad. El Consejo de Promoción Turística hoy tiene una deuda de alrededor de mil millones de pesos, de ese impuesto al hospedaje, que va a recaudarse a partir de abril, no se va a pagar la deuda, la deuda se paga directamente con el presupuesto que tiene el Estado desde ingresos. Esto está etiquetado exclusivamente para promoción y esa es una garantía muy importante, porque en el esquema de promoción en cualquier destino cuando se tiene la seguridad del ingreso, se hacen cooperativos con los socios comerciales que se tienen a nivel nacional e internacional. Y eso significa que si tú pones un peso, ellos ponen un peso también y se duplica en un momento dado la inversión en ese rubro de promoción turística. Entonces, creemos que esto es un win-win (ganar-ganar) para el destino, para los empresarios, pero especialmente para la ciudadanía en general, porque si nosotros hacemos una promoción correcta, vamos a tener una ocupación buena, va a haber derrama y va a haber bienestar para todos.

—¿Me decía que ese es el primero y más importante de los cuatro fideicomisos? ¿Cuáles son los otros tres?

—Hay otro más que también proviene del impuesto al hospedaje, que es el mejoramiento de la salud. Ese va etiquetado específicamente para la adquisición de medicamentos, para mejorar las clínicas; es un presupuesto etiquetado de 100% para la mejoría de la salud. También va a estar el subcomité técnico conformado con el 50% del gobierno estatal, del 50% con empresarios que tienen que ver con el turismo, porque es de donde está proviniendo el recurso, pero también con empresarios que tienen que ver con la actividad hospitalaria y de salud.

—¿Cuáles serían los otros dos?

—Hay un tercero que también está etiquetado con el impuesto al hospedaje que es el fideicomiso de los proyectos sociales. Hay diferentes tipos de proyectos muy encaminados hacia el bienestar de las mujeres en diferentes proyectos sociales, a nivel artesanal, de pequeñas productoras de hortalizas, también los proyectos como los que tenemos nosotros en el caso de crear una agencia alimentaria que nos pueda garantizar la alimentación suficientemente balanceada para todos los quintanarroenses, especialmente para los que más lo necesitan. También en capacitación a los pequeños productores en las técnicas de cultivo, el mejoramiento de los insumos para los pequeños productores a través de compras que son de mayor cantidad y que se puedan beneficiar los productores al unificar todas esas necesidades y conseguir mejores precios. Va con un sello total y absolutamente social, pero que hay conciencia por parte del sector turístico que ese impuesto al hospedaje también va en beneficio de los más necesitados y los que necesitamos también que en algún momento dado se integren a la cadena productiva y a la cadena de valor que tenemos en la industria turística, en donde el sector primario que son los productores agrícolas, puedan estar abasteciendo de productos locales y de buena calidad a la industria turística.

—En el caso del primer fideicomiso, hablaba de un monto estimado, dependiendo del flujo turístico, de unos 600 MDP, ¿los otros fideicomisos de qué monto estamos hablando?

—En proporción a los porcentajes, el de salud y el de proyecto social, el 25% del 2%; si el 50% estamos entre 630 y 700 mdp, significa que están entre 300 y 350 mdp.

—Un monto bastante significativo que se sumaría a lo que ya está presupuestado en egresos.

En este caso no es exclusivo, sino que se suma a los presupuesto que ya tiene el gobierno del estado en tema de desarrollo social.

—Es muy interesante el dato de que se haya modificado el presupuesto de Egresos con respecto al Consejo de Promoción Turística, me parece muy novedoso, y con el fideicomiso se logre compensar lo que pedían los hoteleros, que era la promoción.

—Y sobre todo la seguridad que se aplique en donde los conocedores lo requieran, que son ellos mismos. Al tenerlos sentados en la misma mesa de la toma de decisiones, la gobernadora nos instruyó a que verdaderamente todos discutiéramos y que no fuera unas líneas autoritarias las que dijeran “aquí se promueve, por esto y por lo otro”. Y además vamos a tener consejo de mercadeo y márketing turístico en cada uno de los destinos, porque no es lo mismo lo que quiere promover Cancún que lo quiere promover Tulum o Riviera Maya. Que cada destino establezca qué quiere, a qué mercados va, con qué cantidades y con qué actividades en la campaña. Eso nos va a dar los tiros de precisión. Muchas veces nosotros queremos hacer una campaña para el estado muy general y resulta que tenemos características diferentes entre Bacalar y Cancún, entre Isla Mujeres y Mahahual, son destinos con características diferentes y que tienen que ir a mercados diferentes. En el sur nosotros queremos estar muy cerca de nuestros destinos campechanos y yucatecos, porque tenemos atractivos especiales para ellos, no tenemos la conectividad aérea que tienen en el norte, aunque está aumentando en el sur con vuelos de México y de Guadalajara, pero sí tenemos que hacer mucha promoción en el turismo carretero, porque ahí sí tenemos esa posibilidad importante. Cada destino tiene sus características y con base en ello se van a decidir las campañas, el arte de esas campañas, los mercados a los que va dirigido y los medios por los que se va a llegar a esos mercados.

—Ha habido en Cancún y Riviera Maya una pauperización del trabajo en la industria turística. Como decía la gobernadora, los beneficios se han reducido. Incluso, lo han resentido en la industria restaurantera, que mucha gente a preferido emigrar y volver a sus lugares de origen, porque ya no es tan atractivo trabajar en estos lugares, porque ha habido una reducción de las propinas, de los ingresos. Ese tema, ¿se ha puesto sobre la mesa con los hoteleros?

—Por supuesto. Ya si nos metemos más a fondo, hay un par de factores más a los que tú comentas. Uno es la falta de vivienda de interés social en las diferentes áreas cercanas a donde se encuentra la industria hotelera que se está creando. Para mucha gente el vivir en Cancún, en cualquiera de las regiones y tener que ir a trabajar hasta Tulum, significa a veces dos horas y media de transporte, independientemente de lo caro, también lo importante es la calidad de vida. El empleado llega muy desgastado a su labor y eso se va acumulando en el transcurso de los días y de los meses, pues la gente queda muy lastimada. ¿Qué paso con la pandemia? El momento en el que se cierra todo y muchos de los trabajadores se regresaron a sus lugares de origen y se encontraron con que la actividad que han desarrollado en el sector hotelero o restaurantero de Quintana Roo, les sirve para ponerlo en práctica aunque no tienen de ninguna forma los ingresos de la zona hotelera, no tienen el gasto tampoco. Deciden que les conviene más quedarse ahí, con su familia.

El efecto del Tren Maya en el trabajo y la economía

—Muy interesante ver estos factores…

—El otro factor es el Tren Maya que está demandando una cantidad de empleo bárbara y lo tiene en todos esos pueblos que estamos mencionando ahora. Entonces ahí tiene esta gente un empleo bien pagado con el Tren Maya. Es un competidor que ahora tenemos, pero en dos años más ese empleo se acaba y entonces va a regresar la gente. Pero independientemente de eso, hemos platicado con los hoteleros de que necesitamos levantar el nivel de ingresos de la industria, capacitándolos y que vean los mismos empresarios de que esa mano de obra que nosotros tenemos no es una mano de obra a la que vayamos a capacitar, sino que la capacitamos por fuera y le pagamos mejor. Hoy en día, como no hay suficiente personal para la industria hotelera, se está dando el pirateo entre hoteles, que es un beneficio que se está teniendo indirectamente para el grupo de trabajadores, porque significa que le estás aumentando el sueldo a la gente. Creo que si le ponemos atención, si nos ponemos a fortalecer a los pueblos de apoyo de los destinos turísticos de la Riviera Maya, en donde haya condiciones de vivienda adecuada para la gente que quiere trabajar en los hoteles cercanos, podemos estar solucionando un problema importante. La otra es que vamos a tener en dos años una oferta importante de mano de obra. También los hoteleros están viendo cómo son más eficientes con menos gente, que eso de alguna forma nos perjudica, porque al sacrificar un número de personas en una industria de mucha atención y de servicio, también se puede estar demeritando y eso es algo que están preocupados.

—Hay una nueva política con Mara Lezama.

—Así es. Es una política de “unidos vamos a decidir hacia dónde vamos”, es una política de gobierno abierto, de acuerdos. Hoy firmamos el primero de estos acuerdos del gobierno de Mara Lezama, todo el sector empresarial, no fue fácil, pero si los argumentos son lo suficientemente sólidos y las soluciones son razonables, los empresarios entienden y así fue.

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