Inicio Columnas Opinión | Las alianzas y sus fábulas | Y la vida siguió…...

Opinión | Las alianzas y sus fábulas | Y la vida siguió… | Hugo Alday Nieto

Por Hugo Alday Nieto

De acuerdo con la Real Academia de la Lengua Española, alianza significa la acción de unirse con dos o más naciones, gobiernos o personas.

Significa un pacto, una convención, una conexión o parentesco por casamiento, un anillo matrimonial o la unión de cosas, que concurren a un mismo fin.

En la vida de cualquier persona física o jurídica, llegan a concurrir una gran cantidad de alianzas, que van desde acuerdos para unirse en pareja, para separarse o para cuidar a sus hijos o padres; hasta convenios para conformar una persona moral y a través de ésta.

También formar parte de alianzas hacia algún proyecto o adquisición conjunta

Todo ello, sin salirse del derecho privado.

Sin embargo, las personas humanas también en la vida pública o política pueden realizar todo tipo de alianzas, acuerdos, pactos, confederaciones, coaliciones, ligas, sociedades, arreglos o avenencias al pertenecer a partidos políticos o formar parte de alguno de los poderes del Estado.

Dentro de las alianzas más famosas recordamos el ataque a Troya para rescatar a Helena de los brazos de Paris, y lavar el maltrecho honor de Menelao, el hermano menor del cruel Agamenon, y que se narra en una de las más bellas obras jamás escritas como es La Iliada de Homero.

Otro ejemplo de ello, dependiendo el bando en que se encuentre el lector, es la alianza entre Adolfo Hitler, Benito Mussolini e Hirohito para conquistar el mundo; o bien la de Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Polonia, China y la ex URSS, que terminó repartiéndoselo.

Si tomamos como base la Fabula de Esopo sobre el “Ciervo y el Caballo”, en la que el caballo desesperado por atrapar al ciervo acepta la alianza del hombre quien lo doma y lo ensilla con la finalidad de atrapar juntos al ciervo, pero para nunca dejar libre al caballo ya domesticado, podemos entender el riesgo que implica en ocasiones la suma de voluntades para lograr un fin determinado.

En la Odisea, nos cuentan el final de la tragedia de Troya, con el viaje de Ulises y todo el sufrimiento de su tripulación para finalmente poder llegar a Ítaca con Penélope y Telémaco.

Y de las alianzas de la segunda guerra mundial, seguimos viviendo algunas consecuencias, tal como sucedió al caballo de Esopo

Hoy, la suma de voluntades temporales para llegar a un fin común ha minado la creencia o la confianza de las mayorías en muchos personajes bien intencionados como sucedió con algunos gobernantes en este país, quienes ante la necesidad de sumar adeptos para vencer a grupos de poder maliciosos terminaron con metástasis internas que culminaron con un desvío de las buenas intenciones de quien solamente buscaba hacer lo correcto.

En esta #4taTransformación la suma de grupos de poder hasta ayer antagónicos debe ser interpretada como una catapulta para crear y reconstruir lo que se abandonó en décadas. Las alianzas ya no deben darse para quemar y saquear Troya, o para conquistar y dividirse Europa.

Hoy las alianzas deben tener reglas claras para construir un mejor México y un mejor Quintana Roo, para no seguir, como dice Joaquín Sabina, “como siguen las cosas que no tienen mucho sentido”.

Te puede interesar Opinión | La charrería como eje de la 4T; “Vestirse de Charro, es como vestirse de México” | Y la vida siguió… | Hugo Alday Nieto

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí